Hay autores que escriben historias de terror y autores que entienden el miedo. Cualquiera con un poco de imaginación puede inventar un monstruo, pero muy pocos escritores logran que ese miedo se sienta real. Stephen King pertenece a esa privilegiada categoría de autores que supo convertir sus propias heridas en una forma de narrar el mundo.
Cómo Stephen King transformó sus propios demonios en los monstruos de toda una generación















